lunes, 15 de marzo de 2004

unas semanas, memoria

El fin de semana que me perdí el concierto de la buena vida, y lo lamenté de veras. Ese mismo día me enteré que Lambchop vendrán a Pontevedra. Prometí que no me lo perdería, pero en estos tiempos parece que mantener lo que uno se propone cotiza extremadamente caro.

El fin de semana pasado me hice por fin con Awcmon/Noyoucmon. Edición de especial. Última copia, o eso dijo J de Portobelo (pero es algo que dice muy a menudo) La caja me encanta. Los dibujos me parecen una delicia. Los cds no me enganchan como Nixon o It´s a woman. Pero esta semana, después del temporal, los atacaré con ganas.

Llevo dos fines de semana sin ir al cine. Y hay tantas cosas que ver.

Una gripe se convirtió en gastroenteritis.

Trabajo: puto asco o puto peor definirían bien la sensaciones de estos últimos días. El viernes-sábado-domingo fue una cronoescalada con contrarreloj y sin avituallamiento. Pero al final parece que hemos salido más o menos airosos. El jefe se fue por unos días, semanas, meses? Una sensación de alivio. Pero, cuáles son esas obligaciones inexcusables? No sé. Pero yo he perdido el resorte donde estaban las ganas de dar ese impulso final del trabajo.

El viernes hicimos una parada de 15 minutos a medio día. La movimos nosotros mismos. Porque aquí como esperes algo de arriba... Al volver al puesto, en el correo de la oficina había un mensaje para todas las oficinas de parte de la dirección suprema. Decían que nos uníamos al paro y que todos estábamos bien (una compañera de Madrid, que trabaja con nuestra oficina, estaba en Atocha a las 7:30 para coger un AVE) No puedo evitar darle a propiedades del documento: hora de creación 12:20, hora de envío 12:38, hora del paro en silencio 12:00. Si es que tenemos una dirección suprema la mar de ágil.

He estado unos días con el haloscan funcionando mal. O al menos desde al oficina. A veces en la oficina pasan cosas raras con internet. Hubo una época que no se cargaban páginas de geocities. Tampoco podía comprobar en casa si tiraba bien. Ni tiempo, ni ganas. Ahora en casa parece que va bien, veremos mañana en la oficina. Estar tantos días, y más en situación de trabajo extremo, sin poder consultar una y otra vez los blogs me pone de los nervios.

Me apena que una brutalidad y la torpeza influyan de tal manera en el comportamiento ante de una votación general. Que haya una situación de tensión brutal para que la gente espabile y vaya a votar, es lamentable. Que en unas elecciones generales sólo vote el sesenta y pico por ciento de la gente es triste.

Del cambio por una parte me alegro, porque que levante la mano el que no estaba harto del de bigote. Por otra parte no se si el socialismo sale demasiado pronto y demasiado fácilmente del purgatorio. A mi no me preocupa ZP (bueno, preocupa, preocupa, preocupación es mi jefe, no ZP). Me preocupa mucho más Caldera y Josito Blanco (no olvidar nunca que este individuo ha sido el autor, él solito, del concepto ZP, que debería ser condenado al infierno con el inventor del metacrilato) En fin, un cordero entre lobos. Y creo que MR tenía capacidad para llevar otro discurso. Y constato que en este país a la supuesta izquierda se le perdona mucho más que a la supuesta derecha. Porque cuando pienso en gobierno socialista, pienso en los perfeccionadores del pelotazo inmobiliario.

Hay cierta preocupación en la oficina, porque este trabajo nuestro depende un gran medida del poder político. Así que en momentos de cambio siempre hay nervios. De todos modos hay una cierta sensación que este país podido perder un oportunidad única. Salvo unos pocos escaños el resto de los nuevos que ha ganado el PSOE han venido del Sur. Y eso supone una deuda. Y eso va en detrimento de esta esquina del noroeste. Porque, siendo absolutamente pragmáticos, las cosas se cuecen así: favores, deudas, peticiones, intereses y amiguitos. Y el PSdG... pues eso: kk.

Que gracia la de ese personaje de nuestra oficina comentando el cómo somos: MR ni ha ganado en Pontevedra.

Y que buena la entrevista a Albert Boadella este sábado en el ABC. No consigo encontrarla en la página web. Pero seguiré buscándola.

Llevo unos días con la sensación vivir permanentemente en este tipo de luz. Necesito un poco de sol. Necesito unas vacaciones.

jueves, 11 de marzo de 2004

no, no hay palabras

ayer ví un poquito de Hay motivo, acababa muy tarde y hoy tenía que madrugar, como siempre. No sé si alguien hizo un corto sobre esto: la sinrazón.

Hoy por la mañana, en el coche de camino a la oficina, puse radio 5 como todas la mañanas. Antes había cargado un cd, porque al cabo de media hora las noticias se repiten. Estaban dando noticias generales. Hay cortes para decir que ha habido unas explosiones en Madrid, en Atocha, sin más especificaciones. Al poco hacen una conexión con una persona que está en Atocha. Describe lo que ve, muy prudente, sin dar cifras concretas porque no se sabe nada. Entrevistan a una superviviente (supongo que se le podrá llamar así después de ver lo que ha pasado) y dice que ha visto el techo de un vagón reventado. En ese momento pienso: Madrid, cercanías, primera hora de la mañana. Y recuerdo una que pasé por Atocha a primera hora y las salidas escupían gente sin parar. Apago la radio y pongo el cd. Necesito algo bonito, porque se me ha hecho un nudo en el estómago.

Han pasado unas horas y la cuenta de muertes sigue subiendo. Sigo teniendo un nudo en el estómago. Y pocas ganas de trabajar. Y no se que decir.

Si el Estado no habla con un SitoMiñanco, o un violador, yo no sé que se va a hablar con alguien que es un delincuente, un asesino. No lo sé. Por que si algo tenía que decir, sea lo que sea, ya no es relevante.

Llevaba tiempo sin escribir nada. Y tener que empezar con esto...

jueves, 4 de marzo de 2004

ya está(n) aquí

Este martes llegó. Y ya lo están arbolando.

Ese mismo día estuvimos toda la mañana sin calefacción en la oficina. La noche anterior fue oficialmente la más fría del año. Y yo que iba ya con un pequeño resfriado salí con gripe. Pero bajé a verlo y hacerle unas fotos.

Ahora llevo dos días en plan vegetal. Tenía idea de hacer unas cuantas cosas, pero mi cabeza se niega a funcionar.