puente involuntario
Hoy me desperté a media noche con un dolor muy raro en el pecho. Intenté cambiar de postura, pero al final me tuve que levantar y bajé a beber agua. Al rato volví a meterme en la cama y me quedé dormido. Aunque me volví a despertar varias veces. M. me convenció para que fuese al centro de salud. Nunca había ido solo, de propia iniciativa. Las ventajas de tener un médico en la familia. Estaba preocupado por si era algo un poco serio. Después de sudar un poco y de una consulta muy rápida salgo con una gripe, una infección de garganta, un justificante de consulta para la empresa, dos recetas para doparme y tres días de descanso por delante. Con todo lo que hay que hacer. Menos mal que B. vuelve hoy de su convalecencia y me puede echar una mano si hay algún problema.
El sábado arbolamos el niño. Toda la mañana para colocarle las velas y hacer una pequeña salida a motor, porque para sacar las velas se hizo muy tarde. Llevé la caña un rato, bien. Aunque tampoco tiene misterio.
Por la tarde quedamos con L. G. y J. Llegamos tarde porque nos retrasamos como siempre. Fuimos a cenar y M. sufrió un cariñosa encerrona de G. y L. que le cantaron un poquitín las cuarenta, porque hay veces que pierde las formas. Aunque ser jefe no es plato de gusto.
El domingo ya no estaba bien y lo pasé vegetando todo el día en casa.
Hoy por la tarde ya hemos tenido un problemilla en la oficina. Seguro que se soluciona mañana sin problemas.
El doping me ha dejado hecho polvo el estómago. El antibiótico sabe a plátano y me repite como una indigestión.
No me lo puedo de creer. Tengo vacaciones por la vía indirecta. Pero verás como me pierdo KillBill.
lunes, 5 de abril de 2004
viernes, 2 de abril de 2004
cosas bonitas
antes de que me pille el tren del fin de semana tengo que escribir algo.
El fin de semana pasado fue raro. Anímicamente, emocionalmente. El sábado por la tarde me llamó mi hermano mayor porque están haciendo limpieza en casapaterna para habilitar mi antigua habitación en un estudiete, por un trabajo que le ha salido. Ahí están mis apuntes de la carrera, mis cuadernos de proyectos-prácticas de estructuras y dibujo, los rollos de planos de cuando aún se delineaba todo a mano, el cartel de sanfermín que hice con J, mis cintas, mis libros y revistas de arquitectura (compradas y robadas) Y miles de cosas que han ido dejando el resto de la familia. Tiré un montón de cosas (a quien le importa las instalaciones, la legislación o las practicas del método de cross) He guardado mis cuadernos con miles de dibujos, que el otro día me enteré que son dibujos automáticos. Mis obsesiones. Recuerdo que cuando publiqué unas ilustraciones en una revista de estudiantes mi padre me preguntó si me pasaba algo, si tenía algún problema.
Hacía mucho tiempo que no veía lo que pinté al final de la carrera. Muchos son sonrojantes. Tan ingenuos. Pero hay un par de ellos de los que estoy especialmente contento.
Estos días he hecho muchas fotos por la carretera, aprovechando una cuantas visitas de obra. Supongo que ahora que estoy un poco más tranquilo, aunque no menos agobiado de trabajo, intento escaparme buscando ideas para dibujar. Llevo unos cuantos años dándole vueltas a retomar el tema. Almacenando en el archivo información, por si algún día tengo un pequeño espacio para ponerme a ello. Mi secreta aspiración. Intentar no rendirle cuentas a nadie.
Vimos La mala educación. Opiniones encontradas. Creo que los personajes están tan el límite que o la actuación está clavada o pierde mucha credibilidad. El cura y del ex-cura geniales. Pero Gael... no. Y Fele tampoco. De todos modos es un poco farragosa. Da la impresión de necesitar hacerlo complicado para hacerlo interesante. La comparación con la Ley no la resiste. La Ley sigue siendo la Ley. Pero seguramente en un segundo visionado gane puntos. Es lo que me ha pasado con casi todas desde Átame, salvo Kika, que esa no hay por donde cogerla. Ahora quiero ver KillBill.
Buen fin de semana, se desea.
antes de que me pille el tren del fin de semana tengo que escribir algo.
El fin de semana pasado fue raro. Anímicamente, emocionalmente. El sábado por la tarde me llamó mi hermano mayor porque están haciendo limpieza en casapaterna para habilitar mi antigua habitación en un estudiete, por un trabajo que le ha salido. Ahí están mis apuntes de la carrera, mis cuadernos de proyectos-prácticas de estructuras y dibujo, los rollos de planos de cuando aún se delineaba todo a mano, el cartel de sanfermín que hice con J, mis cintas, mis libros y revistas de arquitectura (compradas y robadas) Y miles de cosas que han ido dejando el resto de la familia. Tiré un montón de cosas (a quien le importa las instalaciones, la legislación o las practicas del método de cross) He guardado mis cuadernos con miles de dibujos, que el otro día me enteré que son dibujos automáticos. Mis obsesiones. Recuerdo que cuando publiqué unas ilustraciones en una revista de estudiantes mi padre me preguntó si me pasaba algo, si tenía algún problema.
Hacía mucho tiempo que no veía lo que pinté al final de la carrera. Muchos son sonrojantes. Tan ingenuos. Pero hay un par de ellos de los que estoy especialmente contento.
Estos días he hecho muchas fotos por la carretera, aprovechando una cuantas visitas de obra. Supongo que ahora que estoy un poco más tranquilo, aunque no menos agobiado de trabajo, intento escaparme buscando ideas para dibujar. Llevo unos cuantos años dándole vueltas a retomar el tema. Almacenando en el archivo información, por si algún día tengo un pequeño espacio para ponerme a ello. Mi secreta aspiración. Intentar no rendirle cuentas a nadie.
Vimos La mala educación. Opiniones encontradas. Creo que los personajes están tan el límite que o la actuación está clavada o pierde mucha credibilidad. El cura y del ex-cura geniales. Pero Gael... no. Y Fele tampoco. De todos modos es un poco farragosa. Da la impresión de necesitar hacerlo complicado para hacerlo interesante. La comparación con la Ley no la resiste. La Ley sigue siendo la Ley. Pero seguramente en un segundo visionado gane puntos. Es lo que me ha pasado con casi todas desde Átame, salvo Kika, que esa no hay por donde cogerla. Ahora quiero ver KillBill.
Buen fin de semana, se desea.
jueves, 25 de marzo de 2004
escribir II
Llevo unos días tontos. El peso del trabajo y la baja productividad son un circulo vicioso que en estos momentos me resulta difícil de romper. Mala situación. Hoy por la tarde me bloquee por completo con lo que estoy haciendo. Una mezcla de no tener fuerzas para ver por donde seguir, pocas ganas de pensar y agobio por la situación general. Una vez más mi tabla de salvación fue internet y los blogs.
Gracias a una conspiración de topten entre V, logansan y supervago he caido en los toptenísmos. Primero fue Madonna, hace unos días los Pet y hoy ha sido Morrisey y los Smiths. Doble dificultad, porque si es difícil quedarte con diez canciones de un grupo que llevas siguiéndolo toda la vida, imagínatelo cuando la figura central del grupo tiene una carrera en solitario quede ningún modo queda eclipsada por su anterior grupo.
Elegí las mías como suelo hacerlo, intentando no pensarlo demasiado e ir a lo primero que me viene a la cabeza. Esa fiesta, esa noche, esa escucha especial cuando una canción se abre por completo y te queda marcada para toda la vida. Luego me asaltan los prejuicios, los razonamientos. Esta es mejor. No, esta parte de ésta es sublime. De esta le compré el EP a J cuando fuimos a Pamplona y dormimos en su casa. Esta es un hito. Mil cosas.
Me hice con un recopilatorio de Morrisey porque nunca seguí su carrera con demasiada atención. Tampoco los Smiths, hay que reconocerlo. Nunca he sido fan. Fan, fan. Pero hoy desde media mañana he puesto el recopilatorio de Morrisey y luego he seguido con los Smiths, dos o tres discos. Me he preguntado si mucha de la música que escucho ahora aguantará el tirón como lo hacen la mayor parte de las canciones de Morrisey. Tengo la sensación que es más parte de mí que la mayoría de las cosas que escucho ahora. Casi podría decir que ya no se hace música como antes, o por lo menos ya no me coge como antes.
Harto y bloqueado salí de la oficina. Y fui a cortarme el pelo. Con O. que es el reverso de la O de contra. No habla, pero hace bien su trabajo. Y eso permite dedicarte unos momentos a uno mismo.
Haciendo tiempo compré un regalo a M. y el RDL con el cd de las canciones españolas. Más música. Tanta música y tampoco tiempo.
Cansancio. Vacaciones.
Llevo unos días tontos. El peso del trabajo y la baja productividad son un circulo vicioso que en estos momentos me resulta difícil de romper. Mala situación. Hoy por la tarde me bloquee por completo con lo que estoy haciendo. Una mezcla de no tener fuerzas para ver por donde seguir, pocas ganas de pensar y agobio por la situación general. Una vez más mi tabla de salvación fue internet y los blogs.
Gracias a una conspiración de topten entre V, logansan y supervago he caido en los toptenísmos. Primero fue Madonna, hace unos días los Pet y hoy ha sido Morrisey y los Smiths. Doble dificultad, porque si es difícil quedarte con diez canciones de un grupo que llevas siguiéndolo toda la vida, imagínatelo cuando la figura central del grupo tiene una carrera en solitario quede ningún modo queda eclipsada por su anterior grupo.
Elegí las mías como suelo hacerlo, intentando no pensarlo demasiado e ir a lo primero que me viene a la cabeza. Esa fiesta, esa noche, esa escucha especial cuando una canción se abre por completo y te queda marcada para toda la vida. Luego me asaltan los prejuicios, los razonamientos. Esta es mejor. No, esta parte de ésta es sublime. De esta le compré el EP a J cuando fuimos a Pamplona y dormimos en su casa. Esta es un hito. Mil cosas.
Me hice con un recopilatorio de Morrisey porque nunca seguí su carrera con demasiada atención. Tampoco los Smiths, hay que reconocerlo. Nunca he sido fan. Fan, fan. Pero hoy desde media mañana he puesto el recopilatorio de Morrisey y luego he seguido con los Smiths, dos o tres discos. Me he preguntado si mucha de la música que escucho ahora aguantará el tirón como lo hacen la mayor parte de las canciones de Morrisey. Tengo la sensación que es más parte de mí que la mayoría de las cosas que escucho ahora. Casi podría decir que ya no se hace música como antes, o por lo menos ya no me coge como antes.
Harto y bloqueado salí de la oficina. Y fui a cortarme el pelo. Con O. que es el reverso de la O de contra. No habla, pero hace bien su trabajo. Y eso permite dedicarte unos momentos a uno mismo.
Haciendo tiempo compré un regalo a M. y el RDL con el cd de las canciones españolas. Más música. Tanta música y tampoco tiempo.
Cansancio. Vacaciones.
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