jueves, 5 de noviembre de 2009

kings


Bajé a Vigo, en medio del comienzo del temporal. Amigos, caña, lluvia. Disfruté del concierto como hacía mucho.
De los Kings sólo se puede decir en su contra que hay un cierto tono homogéneo en todas las canciones, que hace que pierdas la noción de cual es exactamente la que estás oyendo. Eso no pasa en su magnífico versus, el disco de remezclas. Pero el saber hacer, la compenetración, el estilo, el humor, la ironía, las mejores melodías dobladas... eso no hay quién se lo quite. Porque empezar el concierto con la más lenta y triste del nuevo disco es para echarle valor. Pero con el repertorio que da tener tres discos como tres soles, se plantan un concierto de dos horas. Y todos felices.
Vi a gente que no saludé. No por nada, pero es algo habitual en mí. Desde la timidez a la estupidez. Creo que no me corregiré nunca.
Salí corriendo, porque en este país, a pesar de pagar una pasta por el uso de una infraestructura que podríamos decir, sin lugar a dudas ni rubores, que es básica, los servicios anejos son un auténtico despropósito, marquesina de arquitecto de fama internacional incluida.
Volví cuando el temporal colisionaba contra la costa, pero entrando en la nuestra provincia la cosa se tranquilizó.
Llegué con una sonrisa boba que no me abandonó durante 24 horas. Para repetir. Para aficionar.

3 comentarios:

José Montalvá dijo...

no va mal, tras la espera... kings forever

Jeff dijo...

Bienvenido neennngggg!!

vgf2s32d dijo...

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