lunes, 16 de octubre de 2006

golden

en este raro y confuso puente el viernes volvía por la carrtera de interior que nunca cogería. Como ha hecho calor, calor casi de verano, y ahora que el sol esta cayendo hay una ligera bruma, ligerísima, que hace que la luz que es prácticamente rasante al suelo sea dorada. Dorada es un término tan manido, con tantas ideas preconcebidas que te saltan en la cabeza.
Por esos maravilloso momentos de casualidad el cd de varios que me acompaña en las últimas semanas pasa por Four Tet y su smile around the face. Así que le doy volumen y veo la luz entrecortada entre los árboles, deslumbrándome por la izquierda, como si fuera una película de superocho. Como en todos esos videos con ese tipo de estética. Como esa maravillosa when the deal goes down de Bob Dylan.
Espero poder llegar a tiempo a ese tramo de carretera donde, pasando a media ladera, bajas uno de los escalones del territorio, desde donde se abre una panorámica desde la que casi puedes ver el mar. O por lo menos es lo que quieres creer, porque siempre hay una bruma que te impide ver el horizonte con claridad.
Pero no puede ser porque el sol cae muy rápido y aún me quedan unos kilómetros. A cambio ahora veo los rayos del sol perpendiculares a los eucaliptos que crecen a los bordes de la carretera. La luz dorada es capaz de excitar todo el color rojo que esconden las hojas y cortezas, y que junto a ese verde profundo y los ribetes dorados hacen un cuadro que no me decido a fotografiar, por que estoy demasiado absorto fijando todos los detalles, para no olvidarlos. Porque se que una foto no va a poder captar todo esto. Y que va a ser mejor que lo escriba. Para poder recordar dentro de un tiempo que algo tan manido como un atardecer y la palabra dorado tienen capacidad para conmover.

literatura de verano

"-Ya sabes, si tiene cuatro ruedas o una pol*a seguro que da problemas, garantizado- dijo Palma durante una de sus juergas de viernes por la noche..."
...
"... ¿Sabes lo que pienso? Como podría haber dicho Riley, pienso que Josanna pilló al vuelo su oportunidad. Sí amigo, rendirse a los impulsos oscuros es más fácil de lo que crees."

Costa solitaria, Historias de Wyoming. Annie Proulx.

literatura de otoño incipiente

"Y entonces llegó más gente a la pequeña estación y se llenó y el rugido empezó otra vez y yo cerré los ojos y sudé y me mareé y tuve la sensación de que tenía un globo dentro del pecho y era tan grande que me costaba respirar. Y entonces la gente se fue en el tren y la pequeña estación se quedó vacía otra vez. Y entonces se llenó de gente y llegó otro tren con el mismo rugido. Y era exactamente como aquella vez que tuve la gripe, porque quería que se fuera, como se desenchufa un ordenador cuando se cuelga, porque quería irme a dormir para no tener que pensar, porque lo único que podía pensar era cuanto me dolía, porque no había sitio para nada más en mi cabeza, pero no podía irme a dormir y sólo podía quedarme allí sentado y no había nada que hacer excepto esperar y sentir dolor."

El curioso incidente del perro a media noche. Mark Haddon.